
La Teogonía sirvió para fundamentar el posterior trabajo de Hesíodo, más moralista y diseñado como una guía práctica para la vida diaria, en el cual explica la justificación divina del trabajo, dentro de un marco conceptual en el cual lo divino es entendido como lo fundador de la realidad, pero sólo en la medida en que su presencia y realidad se verifican cada día en el acaecer del mundo.
A diferencia de los textos homéricos, la Teogonía está escrita para ser leída como Verdad, como una revelación hecha al autor por las Musas del Monte Helicón; historia que forma la primera parte del texto. Los relatos de la Teogonía parecen escritos en respuesta a la excesiva humanización de los dioses de la tradición homérica.


De manera general los textos de historia sitúan en Mesopotamia la cuna de la civilización; sin embargo, no siempre tenemos a la mano el conocimiento sobre la civilización sumerja que ahí se desarrolló. Es más común que se conozca algo sobre la antigua Babilonia, pero la historia raramente reporta los antecedentes culturales de Sumer. No es extraño, puesto que las primeras investigaciones sobre Sumer, por parte de europeos, a fines del siglo XIX, concluyeron con investigaciones publicadas hasta la década de los años treinta d siglo XX, después se formaron centros de investigación especializados en la lengua sumerja, entre ellos uno en Pennsylvania, Estados Unidos, de manera que no fue sino hasta la década de los cincuenta cuando se tuvo ya un conocimiento más amplio de la escritura cuneiforme y de la lengua sumeria. En la actualidad existen muchas traducciones de las tablillas escritas en sumerio o en acadio y siguen encontrando material arqueológico en las excavaciones más recientes en la región.
Entre los más importantes sumerólogos de nuestra época tenemos a Samuel Noah Kramer. En 1956 Kramer examinó el legado literario que se encontró debajo de los montículos de Sumer. Sorprende encontrar que una civilización que existió hace cerca de 6,000 años deja un legado cultural importante. En el índice De las tablillas de Sumer se encontró que en cada capítulo, de los veinticinco que contiene, se describe algún ámbito de la vida en Sumer, instituciones políticas como un congreso bicameral, textos históricos que describen una edad heroica, textos literarios que tratan desde cuestiones cosmogónicas y teológicas, hasta proverbios, himnos y lamentaciones. Tenían conocimientos de medicina, técnicas agrícolas, colegios, códigos legales, reformas sociales y hasta registros contables y administrativos. Sin duda, una de las obras que permitió el desarrollo de las ciudades de Sumer fueron las hidráulicas, gracias a ellas se volvieron cultivables y muy prósperas las tierras cercanas a los ríos Tigris y Eufrates. Estudiosos de los temas bíblicos han buscado en Sumer, y especialmente en los textos traducidos al acadio, antecedentes interesantes. Hay una lista de gobernantes antediluvianos, un relato del mismo diluvio, una versión equiparable al de Adán y Eva y una cantidad de nombres de ciudades, personajes y situaciones que aparecen en la Biblia. El ser considerada Sumer la primera civilización de los tiempos históricos, con registros en escritura cuneiforme, la hace un objeto de estudio de interés; como antecedente de la Biblia, como modelo para lo que posteriormente sería la mitología griega, etcétera. Sobran razones para inducirnos a estudiar a Sumer. Desde otras perspectivas, hay investigadores que se sienten atraídos por el conocimiento de esa civilización a fin de rastrear las influencias externas que pudieron haber incidido en su desarrollo. Hay también quien admira la literatura sumerja, tan imaginativa, tan profunda y tan bella. Y bien, ¿para qué estudiar a Sumer desde América, una civilización tan lejana en el espacio y en el tiempo? Porque, parece --dijo Kramer-- que en el fondo todos somos sumerios. Quiere decir que es parte de la cultura universal, por eso podemos hasta cierto punto entender a los sumerios. También porque hay un interés creciente en entender al mundo antiguo, un mundo que no se fue totalmente, sino que persiste en nuestro inconsciente personal y colectivo, un mundo no muy diferente al que se creó en Mesoamérica. Entender a los sumerios, es entendemos a nosotros mismos. Sumer cautiva y apasiona, ofrece algo que todos buscamos, una explicación del mundo, del sentido de la vida. A quien busca la Edad de Oro de la humanidad, Sumer le presenta un bosquejo, una civilización paradisíaca, orientada hacia la paz y la armonía, con abundancia, con sentido comunitario, con formas civilizadas para resolver todo tipo de conflictos, con un gusto estético muy refinado para crear en su arquitectura, en su música, en su literatura, una educación ética y moral de tan alto nivel que pareciera que no descuidaron ninguno de los valores que hacen la vida en sociedad y la vida personal, valiosas. Ante tal desarrollo humano alcanzado hace unos 6000 años no puede uno sino sentirse cautivado y ávido de entender cómo se conjugaron los aspectos sociales, políticos, económicos, tecnológicos, normativos y religiosos, literarios, etcétera, para hacer surgir esa grandiosa civilización. En palabras de sus sabios, Sumeria fue una civilización sagrada, planeada, diseñada y dirigida por los seres que vinieron del cielo, los nefilim. Ellos habitaron Mesopotamia desde antes de la creación del hombre. Estos seres o dioses contaban con todo el conocimiento para crear la civilización, de ahí que ésta fuera producto de un plan divino, no un grupo humano que gradualmente desarrolla su sociedad y su cultura, sino la aparición de criaturas humanas a las que los dioses han de dar todas las herramientas para sobrevivir y para satisfacer a sus creadores. Así se explican los sumerios la aparición de la agricultura, la ganadería, la minería, la irrigación, las artes y oficios y la organización política. Por supuesto, se abre una interrogante respecto a las causas que llevaron a la decadencia y a la extinción de la civilización sumerja. Inevitablemente uno se pregunta ¿y por qué se perdió Sumer? O inclusive por qué terminan las civilizaciones, decaen, se degradan, se extinguen, desaparecen. Sumer nos da la respuesta, eso es lo que vamos a compartir en este escrito. Muchos sincretismos con culturas aledañas tuvieron lugar, y a pesar de que desapareció la civilización sumerja, su herencia cultural pervivió a través de otros pueblos del Cercano Oriente. Pero después de Sumer comienza otra historia de la humanidad, otros valores, otras costumbres, Otras formas de relacionarse con los dioses del Cielo ... "los dioses del Cielo y de la Tierra", partieron.


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